La importancia del POR QUÉ

Muchas de las convicciones que tenemos sobre la vida, sobre el mundo y sobre nosotros mismos, no son fundadas.

Nuestras creencias están basadas en las creencias de nuestros padres, nuestra sociedad, nuestra cultura, e incluso en el lenguaje que utilizamos para comunicarnos.educación
La educación que recibimos, normalmente está orientada a unos determinados objetivos relacionados con ser útiles a la sociedad a la que pertenecemos, por tanto se establecen unas “reglas” que dejan fuera pensamientos e ideas de manera deliberada.

Mientras crecemos, no dudamos de lo que nos enseñan, damos por sentado que esa es la verdad, que así son las cosas, y viviremos según esas reglas toda nuestra vida.
Si encajas, podrás ser feliz pero… ¿Y si no? ¿Eres entonces un ser humano menos válido que los demás?.

Albert Einstein dijo: “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pasará toda su vida creyendo que es un inútil”

No todos tenemos las mismas habilidades, ni las mismas capacidades, por eso no se debería juzgar a todo el mundo según la misma escala de valores. Partimos de la base de que TODOS SOMOS IGUALMENTE VALIOSOS.

No des nunca nada por sentado; cuando en tu mente aparezcan pensamientos de odio, de rencor, de menosprecio hacia los demás o hacia tí mismo, pregúntate siempre POR QUÉ.

¿Por qué siento que no puedo hacerlo?, ¿Por qué me molesta que mi amigo triunfe?, ¿Por qué me siento amenazado por ésa persona?
Nuestros miedos e inseguridades vienen de creencias erróneas. Si me siento inseguro respecto a una situación, y doy por sentado que no voy a poder hacerlo, que no soy lo suficientemente bueno, estoy alimentando mi inseguridad, mi sufrimiento.
Pregúntate por qué te sientes así; seguramente encontrarás la respuesta en tu infancia: falta de cariño, padres/tutores muy autoritarios o sobreprotectores…

Es hora de cambiar tus creencias, tus valores. No des nada por sentado, no aceptes tus pensamientos como infalibles; desmóntalos, enfréntate a ellos y averigüa de dónde vienen. Dales la vuelta.

Porque, ya puestos a pensar sobre nosotros, ¿por qué no pensar que somos maravillosos?

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