El Poder de las Palabras (Parte 3): ¿A quién escuchas?

Cuando te encuentras en un proceso de cambio de paradigmas en pro de elevarte y superarte a ti mismo para lograr una meta, objetivo o deseo, a menudo te enfrentas ante tus juicios sobre tu propia capacidad para conseguirlo (tus creencias limitantes aún son más fuertes que tus creencias potenciadoras).

Cuando compartes este proceso de cambio con los demás, en muchas ocasiones, la gente y, lo peor, tus seres más allegados y queridos, te van a enjuiciar, no por lo que eres en realidad, por tus sueños o por tus capacidades, sino por lo que ellos son, por sus propias capacidades y sus propias creencias limitantes.
En este proceso de cambio te encuentras en “la cuerda floja de la inseguridad”. Esta inseguridad forjada por tus creencias limitantes y tu ego, está dispuesta a aliarse con todo aquello que, de alguna manera, “le dé la razón” para que vuelvas a “tu realidad”, a tu “zona de confort”.
Esas personas que te aman y que frustran tus anhelos y deseos con sus palabras, puede ser que solo traten de protegerte y bajo sus propios paradigmas “están siendo sinceros, pero también pueden estar sinceramente equivocados”.

Las palabras que recibes de tu entorno, al igual que las que pronuncias, provocan una emoción en ti.
Tendemos a dar mucha importancia a la opinión que los demás tienen de nosotros, en detrimento de la que nosotros mismos tenemos de nuestra propia forma de ser y nuestras capacidades. Nos identificamos con opiniones que no son nuestras y nos ofendemos con palabras que proceden del interior de otras personas, permitiendo que entremos en un estado de alteración, de dolor y de ira, dando paso nuevamente a nuestra mente reactiva.
Cuando te enredas emocionalmente por las palabras que recibes, o te sientes ofendido por los demás, es importante auto–analizar esas emociones. ¿Es un reflejo de lo que estás proyectando a los demás? O ¿Es una manifestación del propio interior de quien te habla?.
En ambos casos, no debes permitir envenenarte psicológica y fisiológicamente. Busca la respuesta y cambia lo que no te gusta de tu emoción. Si piensas que hay algo en ti que se está reflejando en el comentario recibido, acéptalo y cámbialo. Si no tiene nada que ver contigo ¿por qué ofendernos con lo que no te pertenece?
Tendemos a repetirnos a nosotros mismos las ofensas recibidas como un mantra, y nos sumergimos en el dolor que nos provoca, vibrando en una energía muy baja y negativa que paraliza nuestro proceso de creación consciente.

creencias limitantesCuando estás en el proceso de cambio, de donde estás a donde quieres estar, es importante saber a quién escuchas, y dar importancia y valoración a aquellas personas que realmente son exitosas, que han conseguido sus metas, que luchan por lo que quieren, que tienen objetivos y que evolucionan constantemente.
No todas las opiniones son válidas ni tienes que tener en cuenta todas aquellas que cuestionan tus objetivos.
Por otro lado, habitualmente, no sabemos aceptar o ignoramos los elogios que recibimos, restándoles importancia, disfrazándolos con una falsa humildad, cuando la realidad es que no nos creemos merecedores de tales elogios.
Cuando alguien nos dice: “hoy te ves realmente bien”, tratamos de justificarnos o rechazarlo diciendo “no… mira que ojeras tengo, mira qué arruguitas me han salido por aquí”, o algo por el estilo. Esto nos indica que tenemos una creencia limitante arraigada sobre lo que merecemos o no merecemos y sobre el nivel de autoestima hacia nosotros mismos.
Además de que podemos herir a la persona que nos regala un elogio, en el proceso creativo provocamos un doble efecto: a la persona que lo entrega le frustramos en su proceso de “dar” y a nosotros mismos nos impedimos el “recibir”.
Debes aprender a recibir elogios con gratitud porque a quien nos los da le haces sentir bien al poner una sonrisa en tu boca, y tu autoestima y vibración se eleva. Es mejor decir: “Gracias, eres muy amable, hoy me siento muy bien”.
Espero que te haya gustado ésta serie de tres artículos. Cuéntame qué te parece y si te ha aportado algún valor.

Aquí te dejo el acceso directo a los otros dos artículos si quieres leerlos:
El Poder de las Palabras (parte 1): Cambiando creencias – Modificando emociones
El Poder de las Palabras (Parte 2): ¿Cómo hablas hacia la gente?

¡Gracias!

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